2013/02/07

El oso, el otro

El animal mítico pirenaico por excelencia, por encima del dragón, es el oso. Porque es mucho más humano: es la representación “del otro”, pero del otro humano. Incluso hoy día, los argumentos que se esgrimen tanto a favor como en contra de su conservación tienen mucho que ver con el imaginario tradicional que le acompaña.

Por otro lado, el oso ejemplifica muchos de los planteamientos, explicitados o no, de este blog: la unidad cultural que subyace en las culturas pirenaicas; una mirada a la naturaleza imbuida de valores sociales; una mezcolanza indisoluble de elementos paganos y cristianos; la descomposición irregular en tiempo y espacio del mundo tradicional, y una más irregular recopilación de su patrimonio cultural, por lo que ahora sus componentes se nos presentan aislados y descontextualizados, como si fueran restos arqueológicos inmateriales…

La figura del oso en los carnavales pirenaicos es como para hacer un blog exclusivo. En lo que respecta a este, me limitaré –prometí ser más breve y no lo estoy cumpliendo– a solo dos anotaciones.

Una: tras décadas de progresiva desaparición no solo del oso carnavalero, sino de los propios carnavales en muchos valles (consecuencia de la despoblación y aculturación general que sufren), es una figura que se está recuperando. Cual indicador ecológico, ahora el oso es también indicador de una recuperación cultural e identitaria. Eso sí, por mucho que mire a las raíces, las nuevas, renovadas o incluso viejas representaciones siempre serán reflejo y motor de una nueva realidad, la actual; por ejemplo, turística.
Hartza: que se vista con pieles ovinas y no piel de oso se entiende, pero
lo de los cuernos de carnero... ¿Tal vez, pese al nombre, porque el animal
queda muy lejos de la realidad de Ituren y Zubieta desde hace más de un siglo?
A la población local y al gentío turístico parece darle igual.
Si mi difunta abuela (eso sí, baztandarra casada a aquel pueblo de mala muerte,
no zubietarra) levantara la cabeza y viera clasificado por el Gobierno de Navarra
como patrimonio inmaterial a aquella sarta de gamberradas...

Porque, aunque no se haya roto cronológicamente la cadena, el significado no puede ser el mismo. El carnaval de Arles, en el Vallespir, mantiene su idea nuclear: el oso despierta (lean la entrada anterior) y baja de la montaña al pueblo hambriento… de sexo. Su víctima es Rosseta, un varón travestido. El cazador la protege y afeita (eufemismo de castra, según dicen quienes saben de estas cosas) la bestia. El cortejo, hasta no hace tanto exclusivamente masculino, es hoy día mixto y la chiquillería se apunta. Y el carácter antes brutal resulta ahora gracioso, y la procacidad sexual, naïf. Incluso manteniendo las formas coreográficas y la continuidad, si la sociedad es diferente, el carnaval no puede ser, no debe ser, si quiere seguir siendo, lo que era. Por ejemplo, lo que antes solo era esparcimiento de mocerío, ahora puede ser ritual de autoafirmación, o reivindicación más o menos cumplida en las recuperaciones, colectiva.

En la maskarada, compuesta de complejas coreografías y múltiples personajes,
el oso existe, pero no es en la actualidad una figura relevante.
Es interesante resaltar que cada año la organiza una localidad que visita
todos los fines de semana, incluido los de Cuaresma, el resto de pueblos del valle,
manifestando y reforzando un sentido de comunidad supralocal.

Y dos: no debería haberme sorprendido, teniendo en cuenta que la misma melodía se conoce como branle de la localidad Bertrix, en la lejana Valonia; pero no pude evitarlo cuando, aterido de frío bajo la nevada, oí la estridente gralla catalana tocar la godalet dantza de la Maskarada  suletina. ¿O es en el carnaval de Zuberoa donde tocan con xirula la “caça del os” de Vallespir?
El oso rapta a Rosseta metiendo sus zarpas en la entrepierna, y el cazador lo persigue.
 

2013/02/02

Que el frío nos pille bajo tejado

Kandelero hotz, negua Joan da motz / Kandelero bero, negua heldu da gero
Es decir, que si hoy, dos de febrero, día de la Candelaria, hace frío, el invierno se va corto. Si hace calor, el invierno viene después. Hay variantes vascas y gasconas, por lo menos, a este refrán algo más que meteorológico: seguro que les suena, de nuevo porque nuestra cultura actual mira más a Hollywood que a los Pirineos, “El día de la marmota”. Pues su variante pirenaica hace (hacía) lo mismo tal día como hoy, pero con oso en vez de marmota. En algunos valles se esperaba a mañana, San Blas. Pero vamos a dejar para la semana que viene a este particular hombre del tiempo, que no mujer, porque estaremos en pleno carnaval y en muchos carnavales pirenaicos, mantenidos o recuperados, cobra especial relevancia la caza del oso, que no de la osa.

Tampoco me voy a centrar en la bendición de las velas típica de este día, y eso que tiene mucho que ver con la religiosidad popular más o menos cristianizada. En el calendario católico la Virgen de la Candelaria responde a la entrada de la Virgen en la iglesia (sería en la sinagoga, pero ya sabemos que el mito y la historia son cosas bien diferentes) tras cuarenta días del parto.
Se supone que en esa cuarentena, las mujeres paridas no abandonaban el hogar, y que su primera salida era, precisamente, a la iglesia. ¿Qué hacer si por necesidad había que salir de la protección que ofrecía la casa en ese tiempo especialmente vulnerable? Porque la vida pirenaica era muy dura, y que las mujeres se quedaran cuarenta días sin salir de casa era poco factible. Sin dejarnos tentar por el mito de la covada, más bien literario y erudito que popular, lo cierto es que la mujer parida pirenaica, como las otras, estaba en un momento muy vulnerable: la mayoría de los amuletos eran para las criaturas y sus madres. De hecho, uno de los nombres vascos de amuleto es zinginarri, literalmente piedra de zingiri, una especie de mastitis.
¿Qué hacer, pues? De todo el Pirineo, solo he encontrado una coincidencia en una forma de protegerse que, cuando la leí –porque por supuesto no la he visto ni oído a nadie– me pareció muy chocante: ponerse una teja en la cabeza: “Esta representa la casa” afirma Barandiaran, aunque después de decir que se usa (él lo pone en presente) solo en caso urgente. Y después afirma que la casa es símbolo de propiedad, por eso se incluían pedazos de teja bajo los mojones.
Mugarri (literalmente, piedra de límite) toponimizado entre Zalduondo y Araia.
Del origen mítico de la frontera entre ambos municipios de la LLanada alavesa,
ver la entrada "Cuentos de viejas" de 14 de mayo de 2012.
De hecho, es muy conocido, por lo vistoso y ya hasta turístico, el ritual de echar una teja al mar que el día de la Magdalena, 22 de julio, celebra el ayuntamiento de Bermeo para ratificar frente a Mundaka y Elantxobe su propiedad del islote de Izaro.
El diario Berria recalcó que una mujer por primera vez (hasta 2011 Bermeo no había tenido alcaldesa) tiraba la teja al mar. Seguro que al periodista ni se le pasó por la cabeza que se la pusiera en la idem. 
Tejados de casas de Zubieta, Navarra: incluso cuando se agrupan en
barrios o pueblos, las casas siguen manteniendo su personalidad física y jurídica.
Sin embargo, en el Pirineo se ha utilizado mucho la tablilla de madera, después sustituida sobre todo por pizarra, más que la teja. Podrían haber cumplido la misma función, pero no me consta. De hecho, las cabañas pastoriles de las parzonerías no se cubrían de teja porque eran de comunales, y los pastores solo tenían derecho de uso, no de propiedad.
Una vez más, mi adorada Garrotxa, comarca tan especial incluso dentro de un concepto amplio del Pirineo, me ofrece un ejemplo similar: sin preocuparse por la propiedad como tal, se centra en el otro aspecto que tanto resaltaba Barandiaran de la casa, que es un espacio protector. Eso sí, recogido en 1951, ya hablaba muy en pasado: “diuen que abans (…) es posava una teula al cap perquè aixì era com si no hagués sortit de casa”.  

Mas de la Garrotxa: pese a las evidentes diferencias de paisaje, materiales,
construcción, funciones, cultivos... el concepto de casa es (o era hasta hace poco)
similar en todo el Pirineo, y por tanto su concepción del mundo tradicional, también.
Gràcies, Jaume. per la foto i per tot.

2013/01/13

El mayor de los regalos

Acababa la anterior entrada deseando que sus correspondientes mitos les hubieran regalado carbón, premio y no castigo en las sociedades tradicionales pirenaicas y de alrededores.
Después he tenido oportunidad de charlar sobre el tema, y me llama la atención la viveza de tales mitos. Hay quien considera el Olentzero “imposición nacionalista” (vasca, se entiende) porque los regalos “siempre” (en una de las primeras entradas recordaba que mito es “lo que nunca fue y siempre será”) los han traído los Reyes Magos. Hay quien considera lo contrario: Reyes = imposición española y católica. Imposición difícilmente se puede considerar, en ningún caso, desde el momento en que ninguna institución, vasca o española, obliga a celebrar y menos a regalar en tales fechas, aparte de que el 25 de diciembre y el 6 de enero sean festivos, y por lo que yo sé nadie reivindica que sean laborables; es verdad que la segunda fecha ya no en la vertiente francesa de los Pirineos. En San Juan de Luz en los años 40 del XX  todavía desfilaban, lo que me hace pensar que su declive norteño se debe al calendario oficial, no a “su españolidad”, puesto que siguen comiendo rosco de reyes (ver foto de hace dos entradas); no sé cómo está la cosa en Andorra. Lo cierto es que hasta en su origen tienen similitudes, ya que los Magos saben del nacimiento de Jesús por una estrella, uno de los elementos atmosféricos que se citan en las muchas variantes pirenaicas del fin del mundo gentilicio e inicio del cristianismo.

Promoción comercial trilingüe y "tricultural":
cada mito regalador parece responder
a una lengua determinada, o viceversa.
 

Por eso mismo, en lo que sí hay coincidencia aunque parezca paradójica, es en la crítica que padecen tanto Reyes como Tió, Olentzero, Santa Klaus… Se está perdiendo el verdadero (sic: como el término "siempre", otro concepto mítico) sentido de la Navidad para crear productos consumistas, burdas copias supuestamente regionales/nacionales/estatales del modelo estadounidense. Una vez más Olentzero es paradigmático, ya que los ropajes autóctonos no ocultan, ahora, a un anciano rechoncho y bonachón de barba y poblada barba. Y el Esteru del occidente cántabro le imita, aunque no compite con los reyes sino que desfila con ellos… ¿tal vez porque no existe un nacionalismo cantabrista? En el caso catalán y aragonés, hay quien considera violencia pegar al tió para que cague: antes ardía, pero es que ahora no hay fuego en las casas… Y se recuerda que no es más que la variante pirenaica del árbol navideño. Pues sí, pero el árbol navideño hace décadas que no es de madera en la mayoría de los casos. Les invito a entrar en wikipedia, sobre todo en las discusiones, y calibrar la vigencia de todos estos mitos con la vara de medir del apasionamiento en las posturas. No se dejen engañar: que nos remitan a la “autenticidad” del pasado (eso sí que es un mito, que mucha gente sigue creyendo con más fe que mis abuelas en las brujas) no oculta que precisamente siguen vivos porque tienen sentido en nuestra sociedad actual.
A mí, historiador de formación y por tanto consciente de que el tiempo es un factor dinámico, no estático, me sigue gustando más analizar la sociedad tradicional, al menos para este blog. Y para eso hay que discernir muy bien los datos del pasado y contextualizarlos en cada momento, y no dejarse contaminar por las filias y fobias del presente.
Un ejemplo, recogido en mi Irun natal, cuando Olentzero no había sido “descubierto” como portador de regalos. Podría haber justificado toda su evolución posterior. Sin embargo, no fue así, porque, mucho me temo, el ejemplo a seguir era la cultura norteamericana más que una campesina monolingüe analfabeta, aun poseedora de un tesoro cultural del que afortunadamente se han salvado algunas perlas. Según ella, Olentzero no solo es el anunciador del nacimiento de Cristo, sino su primer seguidor sin perder la probablemente tradición anterior pagana del fuego solsticial:
Olentzero ementzen ikaskillia eta eraman ementzittuen egurrak Jesus jaio zen tokira, eta eiñ ementzuen sua eta Amabirjiñak esan ementziyon:
- Olentzero, zure eguna beti izango da señalatua, erregaloik onena zuk eiñ duzu. Otzak gaundezen eta sua egin diguzu
Olentzero, carbonero, llevó leños al sitio donde nació Jesús e hizo fuego para combatir el frío, por lo que le dijo la Virgen que su día sería señalado, ya que les había hecho “el mejor de los regalos”.
Pese a las modernidades, la leña sigue siendo uno de los principales combustibles.
Eso sí, el carboneo prácticamente ha desaparecido como actividad económica.
Por favor, que ahora nadie entienda que la Virgen le hizo ascos al oro, el incienso y la mirra. Agradezcan más bien este precioso regalo a Salbadora Ribera, del caserío Erbitegi, y a Nicolás Alzola por recogerlo y publicarlo hace ya medio siglo, cuando en Irun la mayoría de la gente, vascófona o no, consideraba el euskara no como una riqueza sino como un lastre, su patrimonio incultura y al campesinado, su casi único transmisor tras el abandono “en la calle”, como una sarta de ignorantes atrasados.
Insisto: sea quien sea, espero que les haya traído mucho carbón, o cualquiera de sus cálidos sustitutos actuales.

2013/01/05

¿Olentzero versus Reyes Magos?

En la actual sociedad vasca, fuertemente politizada y tan consumista como cualquiera otra europeo-occidental, hay quien confronta a Olentzero y Reyes Magos como portadores de regalos. Básicamente, “a favor” (o en contra, según quién) de Olentzero se argumenta que es anterior al cristianismo y solo vasco. Los Reyes, además de cristianos, son españoles y monárquicos, lo que atrae o aleja a uno u otro sector de población. Se podría discutir hasta qué punto Olentzero, personificación del mito del fin de los gentiles y/o del tronco solsticial, habría sobrevivido, incluso tal habría surgido como personaje, sin el cristianismo. En todo caso, lo importante es que si no fuese portador de regalos, hoy sería terminal. Otro tanto se podría decir de los Reyes, fiesta en teoría religiosa cuyas cabalgatas organizan los ayuntamientos y no las parroquias, que solo son “españoles” en la medida en que han perdido fuerza en otros países del orbe católico, y que por cierto compiten cada vez más, además de con Olentzero i el caga tió, con Santa Claus/Papá Noel. Por lo demás, es sabido que son de Oriente: San Nicolás sí que es español; por eso lleva a Holanda naranjas junto con los regalos. En la práctica, muchas familias vascas festejan (es decir, consumen) ambos mitos.
En el ábside de Santa Maria de Taüll, en la Vall de Boí, los tres Reyes Magos...
Mejor sería decir, tres de los Magos, que no reyes, según versiones.
Al tratarse de pinturas románicas, Baltasar "todavía no es negro".
Las cosas no se planteaban así hace cien años, cuando las sociedades tradicionales pirenaicas seguían siendo mayoritariamente ágrafas, prepolíticas y monolingües autóctonas, y católicas aun con una religiosidad popular impregnada de paganismo y a veces bastante alejada de la oficialidad; y, por supuesto, nada consumistas, más bien casi de subsistencia.
Como de Olentzero ya he hablado en la anterior entrada, me centraré en los Reyes. Obviamente, entonces solo traían regalos a la infancia de la burguesía, puesto que al mundo rural y al proletariado urbano todavía le faltaban un par de generaciones para ello. Los Reyes cerraban el ciclo navideño y abrían otro, el de carnaval. Según mi abuela navarra, concretamente baztandarra, en Oronoz se iba a misa y cada casa (entiéndase familia) aportaba tres presentes. A falta de oro, incienso y mirra, solían ser manzanas, nueces, avellanas, castañas… cosas de comer. El cura (la parroquia, y no el ayuntamiento, era la unidad de medida comunitaria, y el párroco su máxima autoridad) organizaba a la tarde una merendola para toda la chiquillería del pueblo. Es decir, que el rito reinterpretaba la adoración de los Magos al Niño Jesús en una escenificación oficiada por el cura para reforzar el sentido de comunidad mediante la aportación de sus unidades básicas, las casas, a quienes serían la generación futura.
No he encontrado correspondiente pirenaico. De hecho, no he oído otro caso similar al de Oronoz. En Igualada, población catalana no pirenaica, en el origen de su célebre cabalgata está la Beneficencia, institucionalización burguesa de la caridad católica comunitaria. Tal vez lo esté en muchas más. También en Irun siguen visitando los reyes el asilo, aunque hace décadas que no es la acogida de hombres y mujeres con muchos años y pocos recursos: los Reyes puede que sean “de siempre”, pero las realidades que ritualiza bajo formas más o menos permanentes, no.
Baltasar "negre" de la cavalcada d'Igualada, estudiada per
la antropòloga Savina Lafita Solé (gràcies per la foto, maca).
Y al revés: pese a las diferencias formales entre Olentzero, Reyes y otros mitos navideños, queda mucho del fondo común: “El Pont d’Arcalís”, en su disco Balls i cançons del Pirineu, canta el Ninou, una cançó de recapta infantil alturgellenca que glosa la vida de Jesús desde la Anunciación de San Gabriel hasta que resucitó al tercer día, incluido el tercer goig: …de l’Orient, / dels tres regnes fou present / volent saber lo naixement / de Jesús fill de Maria. Goigs cristanos que no obstante acaban como podría hacerlo el Olentzero basc que m’ha dit un ocellet que n’hi a a la Taverneta de Ripoll: la bona casa, la bona brasa / lo bon tió, lo bon carbó, / Santa Nit que Déu nos do! Lo que me hace pensar (eso y canciones similares halladas en la wikipedia, ese pozo de sabiduría siempre a contrastar), que se trata de una cançó de Nadal. Es decir, también allí, del solsticio más o menos cristianizado y para nada opuesto a los Reyes.

Sea como sea, espero que esta noche, o cuando sea el mito en que ustedes crean, les traiga mucho carbón. Porque, aunque ahora no lo parezca, el carbón era el premio, no el castigo. Pero eso es para otra entrada.

2012/12/27

Vells mites per a una nova societat

A l’anterior entrada del meu bloc, ja fa dos mesos (n’està en fase de replantejament) deia que el mite del fi d’un mon idíl·lic i el inici d’un altre, més aviat “cutre”, està molt esteso a tot arreu del Pirineu: “Crestiandat qu’arrenha”, en la versió gascona.
 
També deia que en la versió basca, en comptes de baixar a la vall, com diuen les versions gascones i catalanes, els pagans s’escondien al domen de Jentillarri (la pedra dels gentils) i només un es salvava, precisament per a donar la nova del naixement de Crist. Es Olentzero, el carboner que porta un soc solsticial per a cremar la nit de Nadal, una mena de caga tió; ara ambdues porten regals: societat consumista = mites consumistes.

Pastisseria de Donibane Lohitzune, amb bûches de Noël i amb galette des rois:
el soc i el pa solsticials reconvertits per a una societat del benestar... encara!
Malgrat el bisbe de Roma digui ara que “fora el bou i el ase del pessebre” (del caganer no ha dit re... encara), i el rei d’Espanya li ha fet cas, si veiem la foto del seu discurs de Nadal, amb un pessebre amb corder però sense bou i ruc, sapigueu que son molt necessaris, i prou feina, que molt malament poden carregar el gran bot de vi que el Olentzero vol beure per a festejar Nadal: “idiak eta astuak beren karruakin ezin karriaturik zahagi arduakin”. Carboner pobre, amb un treball dur i perillós, expulsat del món idíl·lic... o sigui, que ha perdut el drets laborals i està aturat i sense gaires expectatives de feina o amb un salari ridícul i condicions pitjor que precàries.

Olentzero, com un Santa Claus vestit de pagès basc, puja a la finestra amb regals...
Com a la resta de països de la mateixa tradició (Santa Claus, Père Noël i altres),
el mite basc que personifica el mite dels solstici se ha reconvertit.
Tampoc els reis d’Orient portaven regals  en una societat rural,
i anunciaven el inici del temps de carnaval... tot això en una altra entrada.
Però encara, només sigui un dia al any, farà (farem) una super festa amb el vi, i costelles, i lloms, i ous i capons (i ara també amb torró i cava català). Per a passar gana i parlar de la crisi, ja tenim tot un altre any endavant.

2012/10/31

¿El fin del mundo nuevo?

El 28 de octubre es de doble santoral. Siguiendo al refranero vasco:
San Simon eta San Juda: joan zen uda eta negua heldu da. Es decir, que se fue el verano y llegó el invierno. Y este año se corrobora con un notable descenso de las temperaturas. Aunque la nieve ya había llegado hace unas semanas a las cumbres pirenaicas, todavía no se podía ver, como esta semana, desde la orilla del mar. Las cuatro estaciones del año en el calendario vasco son dos: negua, invierno, y uda, verano, incluyendo el nuevo, berri (primavera=udaberri), y el último, azken (otoño=udazken). Pero hubo un tiempo mítico pirenaico en el que solo existía el verano. En un momento dado, la nieve, el hielo, las nubes, la bruma, incluso una nueva estrella hicieron su irrupción y comenzó el largo invierno de la época actual, una época dura, difícil, cargada de trabajo y esfuerzo para una magra recompensa… Al menos hasta que la nieve pasó de ser una maldición a una bendición y el mundo tradicional cambia tan rápido que en un par de generaciones se nos está haciendo irreconocible.
La excelente foto de Alonso Martín nos remite a la amenazadora nube luminosa
que indicó en Olarte, en el vizcaino valle de Orozko, el fin
del idílico mundo de los jentiles y la llegada del cristianismo.
Reflexiones similares se han hecho en varias entradas de este blog. Ahora quiero insistir en uno de los principales mitos de montaña, con variantes incluso en los Alpes. La mayoría de los mitos pirenaicos, aunque comienzan con la presencia de un fenómeno meteorológico hasta entonces desconocido, vinculan el fin de una época y el principio de otra con la llegada del cristianismo. Esta indisoluble unión de paganismo y cristianismo también está comentada en otras ocasiones. Curiosamente, esta vez el cristianismo no es la parte positiva, ya que es la época de escasez y dificultades. Se acabaron los pastos siempre fecundos que engordan a miles de vacas y ovejas, las cosechas de cereal a dos mil metros de altitud sin dificultad. Y comienza la trashumancia, la necesidad de bajar al valle en invierno. Las versiones vascas tienen algunos puntos en común y algunas diferencias con las de Bigorra, Cerdaña y Andorra, más similares entre sí. 
Valle de Estaubé, Alta Bigorra, en cuyo circo, en el llano de Alhet,
se cultivaba cereal hasta la llegada de un mundo con nieve.
Al pie del valle está enterrado Mulat Barbe, el anciano que predijo el cambio de era.
Detalle de las típicas flores de otoño... solo que todavía estábamos en agosto.
En todas el fenómeno meteorológico sorprende a unos habitantes un tanto ingenuos (a veces niños, a veces adultos que están jugando), que preguntan a un anciano (en el Pallars es la superiora del convento, y la que encuentra la joia bonica que resulta ser hielo, una novicia) casi ciego y/o paralítico. Este anuncia el fin de aquel mundo, y la llegada de uno nuevo, que en las versiones catalanas no es el cristianismo, pero en las bigurdanas y vascas sí suele serlo. Pide que lo maten o lo dejen morir de puro viejo (en Bigorra es casi milenario) y las generaciones jóvenes huyan valle abajo. Aquí varían las versiones vascas de las del Pirineo Central.
 
En Bigorra, Cerdeña y Andorra, se abandona el antiguo poblado y se crea uno nuevo allí donde una vaca o un buey deciden detenerse en su descenso.  En las versiones vascas, simplemente huyen y abandonan la montaña como lugar de vida permanente, o directamente desaparecen, a veces porque se esconden dentro de un dolmen. Es el caso de Jentillarri en Aralar. De hecho, fue en busca de este mito como Barandiaran encontró, no solo la leyenda completa del fin de los gentiles, sino el primer dolmen de Gipuzkoa. Y así decenas de veces, con este mito y otros, en fructífera relación de patrimonio arqueológico e inmaterial. En Bigorra la vinculación de patrimonio arqueológico y mítico también es evidente. Pero si Jentillarri  se merece entrada aparte, el Millaris bigurdano, topónimo que comparte con Aragón, no lo merece menos.  
Dolmen de Jentillari, donde se escondieron los jentiles tras el anuncio de la
llegada del cristianismo... excepto uno, que se merece entrada propia.
 
En Andorra y Cerdaña no sé si les interesa investigar los restos míticos de un pasado sin nieve cuando la webcam de Arinsal http://andorrawebcams.andorramania.com/arinsal.php, pueblo creado donde se detuvo la vaca, pretende atraer turistas a donde antes estuvo el primer pueblo, lugar poco habitable pero muy esquiable. El miedo de ahora es que nieve poco.  

Debe ser que aquella antigua época nueva también está llegando a su fin.

2012/10/07

Zubietako kontuak


Samiel bezperan Jexux Tolatekoa hil zen. Zubitarra zen, jakina, gure ama zenaren lehengusua. Urtebete ere ez zuen egin andrea hil zitzaiola. Haren eta gure amaren atautxi ta amatxi ere, Erron Itxeko Anttonio eta Joxepa, halaxe hil ziren, bata bestearen ondoan, hilabete gutxiren buruan, bizitza osoa elkarrekin eman eta ezin bizirik segitu, omen. Gerra garaiko Zubieta zen hura, eta XXI.ekoa oraingoa. Lehendabiziko bistazoan herria ez omen da sobera aldatu: etxe berri bat edo beste, baina orduko herri kaxkoak bereari eutsi dio, bai eta ingurumariek ere. Baina bai, majo kanbitu da: 1936ko uztaren 19an, hain zuzen herriko plazan gari uzta eultzen ari zirelarik erreketeak sartu zireneko Zubieta hura eta oraingoa ez dira berberak. Etxeak 75 urte zaharrago, eta hala ere itxuraz inoiz baino berriago. Orduan jendez gainezka zeuden, ordea, eta orain huts-hutsik asko eta asko, astegunetan bereziki. Tolate ere hutsik. Erron Itxia berriro pintatu dute. Duela hiru mende laurden erosi zutenek txukun mantentzen dute gure amoñari hara esposatu zenean borda tristea baizik iruditu ez zitzaion hura (maizterrak izanik ere, baztandarrak beti haundi-maundi).
Zubietako Erron Itxeko Anttonio Erro Mutuberria eta Joxepa Bernardet Samiel Ezkurra
Bai, Euskal tradizioaren muina omen den inauteriari eusten dio bizi-bizi Zubietak. Eutsi ez ezik, hanpatua ere ez ote dagoen… Zubietara esposatu amoñak ezin zituen eraman inauteri zikin eta arlote haiek! Eta beti eskean, eta etxean sartu eta nahi zutena ematen ez bazieten, “kisua eta gorotza”, etxea bedeinkatu egiten zuten zerri lotsagabe haiek! Antropologoren batek beltz eta zuri, yin eta yan eta halako transzendentziak bilatuko zituen sasibenedikazio haietan, eta beharbada arrazoia izanen zuen; baina gure amoñak zerrikeria eta herri pobre baten mixeriak besterik ez zuen bilatzen. Eta Hausterre egunean, haragizkorik jan ezin eta oraindik ere, arraultze eskean! Eta elizan arlote jantzita sartu! Herri harek ez zuen erremediorikan. Eta orain ondare immaterial izendatu dituzte Ituren eta Zubietako inauteriak! Nola aldatzen diren gauzak!
Zubietako eliza, sorginen armalaren gainean.
Baina zer espero zitekeen herriaren erdian; areago, eliza azpiko armalan (euskara batuan harmora?, harmaila?) sorginak bizi ziren herri batetik? Hala omen zen, bai, sorginek ba omen zuten gaitzeru bat mailar (banabar Baztanen, ilar gorri Arantzan, leiko gorri Irunen, babarrun Hernanira espostu amatxiren ahizparen familian), eta egunero banan bana kontatu behar atera ahal izateko, eta huts egiten bazuten, berriro hasi behar. Eguzki-lorearen printzipio bera da. Garrotxan ere hartarako jartzen omen zituzten artatxikiak ate ondoan, sartu nahi omen zuten izaki gautarrek gaua aleak kontatzen eman zezaten. Eta gure ama eta ahizpak, Tolatetik-edo etxera bidean eliza azpiko armal ondotik pasa behar eta ilunabarrean beldurrez airean korrika, sorginek zenbaketa bukatua ote zuten eta atereak izanen ote ziren. Etxe ondoan ere bazuten leizea, zaborrak bota eta sekula betetzen ez zena, eta han ere sorginak omen ziren. Eta non ez. Amoñaren arabera, lehenbiziko sorgina etxean bertan zuen, amaginarreba, beti belarrak bildu eta “erruda tapio, erruda tapio” ulertezina esaka omen zebilena. Hain zuzen geroago irakurri ahal izan dut sorginak uxatzeko biltzen zirela “erruda eta apioa” belarrak. Ezin ukatu amoñak ez zuela biziki maite amaginarreba eta kontrara interpretatzen zuela erritoa. 
Armal ondoko etxe bateko atarian, erramu bedeinkatua atean eta elorria ondoan.
Elorriak ez du Elizaren bedeinkapen beharrik, berez landare bedeinkatua delako.
40 urte pasa dira ama hil eta uda Zubietan eman nuela. Eta ia 30 bizikleta hartu eta bisitan joan nintzela Tolatera, hantxe beti izan bainaiz ongi etorria. Baina etxeko kontuekin liluratua ninduen Zubieta mitikoa ez zen lehengo hura. Beharrik ere ez! Kontu hauek jakitea atsegingarria da, baina bizimodu hura beldurraren pekoa zen. Sorginen eta halakoen akaberaz badaude mito asko. Zabalenetakoa, kristautasunaren hedapena bera. Baina ederki moldatu dira mito paganoak eta kristauak pentsamolde berean. Gero, suzko armak izan ote ziren. Gero, trena; gero, elektrizitatea. Zubietako zentralean Jexuxen aitak lan egiten zuen. Erresistenteak, bada, sorginak, argi-indarrarekin ere ezin erabat uxatu. Garrotxan ere, “follet” delako intxixuak ere, ezin etxetik bota eta nahiago omen zuten etxea hustu eta alde egitea… eta hala ere, follet malapartatuak familiarekin alde egin! Zubietan ere ez ote den halako zerbait gertatu… Noiz desagertu dira sorginak? Jendek ere lan bila emigratu eta sorginek ere emigratu omen zuten, herri txikietako biztanle gehienek bezalaxe, sorterria utzita.
Nik Zubietan beste bertsio bat jaso nuen, Tolaten bertan, eta ez zahar batengandik, zortzi bat urteko ume batengandik baizik. Tolatekoen biloba Javier doneztebearra Tolate ondoko Tomaseneko lagunarekin zegoen. Eta Zubietako sorginen kontu zahar horiek guztiak kontatzen ari nintzaiela, Tomaseneko muttikoak bota zidan, serio demonio eta xalo-xalo: baina horiek guztiak bukatu dira aspaldi! A, bai? Eta noiz? Galdetu nion. Honen atautxik (alegia, Jexus Tolatekoak) zure edadea zuenean-edo! Ahoa bete hortz utzi ninduen, Jexuxek eta Pakittak barre egiten zuten bitartean. Banuen zer pentsatua bizikletan bueltako bidean.
Zubietako Tolate etxea.
Eta nolabait arrazoi zuen. Hori da pentsamolde tradizionalaren ezaugarririk ederrenetakoa, esaldi bakar batean prozesu historiko oso bat laburbil dezakeela. Jexuxen edadeko gazte zubietarrek, Zubietan bizi baziren ere, ez zuten baserria ogibide, are gutxiago jatorrizko zentzuan, ez baitzen ogirik ereiten jada. Abere gero eta gutxiago, baratzeari nola edo hala eutsi; baina kotxe gero eta gehiago eta fabriketara lanera, kilometroak eginda. Eta apezek jada ez zuten errieta egiten “ilun ezkila jo eta ordubeteko bidea baserriraino” oihuka. Izan ere, farolak zabaldu zirenez geroztik, gauez argia baita kaleetan ere, oraindik gera zitekeen azken sorginen bati tokirik gabe utzita. Aurreko sarreran, Samiel zela eta, Elizak mito paganoak azpiratu zituela esaten nuen. Zubietan fisikoki eta sinbolikoki izan da hala. Horixe nuen nik buruan Jexuxen funtzioetan. Ez dakit oso pentsamendu kristaua den, baina ezin nuen burutik kendu mundu oso bat joaten ari zaidala Tolatekoekin. Munduak ez baitira egun batetik bestera desagertzen, ezta sorginak ere.
En fin, hala beharko. Amoñak esaten zuen bezala: ze iñen diogu bada, hil arte bizi behar!